miércoles, 20 de enero de 2010

Uñas acrílicas ¿Una herramienta de trabajo?


Os dejo con la historia de un buen músico donde las uñas acrílicas se han convertido en una herramienta para su música, además no dejéis de escucharlo...

Cuesta entender que algo inventado con un fin puramente estético pase a ser una herramienta de trabajo esencial para alguien. ¿Qué profesión? Bueno incluso esta disciplina de la que voy a hablar cuesta a veces catalogarla como profesión, es sin duda algo de lo que vive mucha gente en este mundo y en cualquier caso es una actividad humana que al margen de consideraciones sobre su verdadera utilidad, forma parte de todas las culturas, pueblos y en definitiva de la vida de todos nosotros.

“La música”. ¿Quién me iba a decir a mi que unas uñas de porcelana cambiaran tanto mi vida como guitarrista? Pues así fue. El que haya intentado tocar una guitarra alguna vez, se habrá dado cuenta que requiere de una preparación musical y muscular. Nuestros dedos están sometidos al efecto abrasivo de las cuerdas tanto en la mano que pulsa, la izquierda en un diestro, como la que ataca las cuerdas, la derecha. Es esta última la encargada de producir el sonido y en gran medida causa de “fatigas” como dirían los flamencos ya que aunque se consiga el largo y la forma perfecta de las uñas, estas tras unos minutos de tocar, se modifican por el efecto abrasivo de las cuerdas, como decía, impactan tanto en el grosor, como en el largo y la forma. Por lo que conseguir estabilizar el sonido que producimos resulta tarea casi imposible.

Tras años de intentos con uñas artificiales, pegamentos, endurecedores de uñas y frustración, vi a un guitarrista francés tocar con el aplomo, seguridad y sonido que buscaba, y al margen, por supuesto de su destreza como músico, descubrí que sus uñas no eran naturales. Al final de la actuación me decidí a preguntarle y he aquí la respuesta, “son uñas acrílicas”. Me explicó que acudía una vez cada 2 ó 3 semanas a un centro de estética donde le aplicaban una mezcla de líquido con unos polvos.

La verdad es que no lo entendí muy bien hasta que unos meses después encontré un sitio por casualidad donde “hacían” uñas acrílicas, también conocidas como de porcelana. Entré y al principio les extraño que un hombre se hiciera unas uñas y encima sólo en una mano. Volví a casa con la inquietud de saber como me sentía y como sonaría mi guitarra. El resultado fue increíble. Se siente tal y como si fueran tus propias uñas, consigues un ataque mejor, más preciso, con mayor volumen de sonido si lo necesitas y lo mejor de todo, estable. Por mucho que toques, no se alteran ni se gastan por el roce con las cuerdas. En fin desde entonces, y ya hace más de 4 años, las he usado ininterrumpidamente y ha cambiado totalmente mi sonido y por tanto la seguridad con la que puedo tocar. Por supuesto no es el único requerimiento para tocar bien la guitarra, pero ha sido determinante.

GONZALO CASTRO

www.myspace.com/gonzalocastromusic